31 mar. 2010

Zaguán Nº3

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Las ilustraciones del Zaguán Nº3 pertenecen a www.leticiasoneira.com.ar y los fotomontajes a f*



El evangelio de los débiles

1.
estoy dejando de creer
en lo que no tiembla
en lo que no teme
no respira
no suda
en lo que no deja
que la noche
lo invada
estoy dejando de creer
en lo que lo que no se agota
en lo que no se rinde
no duda
no retrocede
no deja que el peso del mundo
sea el suyo
al caminar.
este lugar
para los que están sin aliento
desnudos
desdentados
quebrados
este lugar para los que están huyendo.

Diego Cortés
llantodemudo@hotmail.com



Crepúsculo
Un grito.
Las caracolas
comienzan a sonar.
Se asoman los cuerpos.
Los tambores cantan.
El fuego llora en medio de las rocas
Una gaviota
traza la línea
entre la vida y la muerte.

Ignacio A. Salde
ignacioalejandrosalde@hotmail.com www.contarconletras.blogspot.com
El higo

Dejen de masticar. Y punto.
La ventana se desmoronaba en la acequia. Difuminados por el sol, dejábamos los pies en remojo. Y masticábamos. Los últimos del cargamento se los llevaba el agua, aplastados, con media pulpa asomando al aire, como una cabeza de víbora partida, sin cuerpo.
Otra vez la mocosa se asomó y volvió a retar. Se me vienen adentro que ya es hora de comer. Se creía que porque ahora era la mujer del papá nos iba a mandar. Y nosotros nos creíamos que seguíamos fieles a la otra madre, a la que plantó la higuera y la hizo crecer. Ésta, la que era nuestra madre. La que había muerto cuando la plantita dio el primer fruto. Tenía débiles los pulmones. La mocosa sale y nos tira un zapatillazo. Ya, ya...Al entrar los diez hermanos a la casa le hacemos burla cuando podemos sin que nos vea, porque el papá no ha llegado. Está la larga mesa rústica y premeditada, con los doce platos y los doce cubiertos. En la cabecera, el lugar del papá y el de ella al lado. Parece que lo estuviera viendo. Ese día el papá podía demorarse porque había varios actos y el intendente quería que lo acompañara. Después el papá llegó y noté que la trataba mal, ya no la miraría a los ojos. Al tiempo, el vientre de ella hacía punta. Y sabíamos que había andado comprando remedios que eran para nadie.
Cuando su bebé nació tenía la cara del farmacéutico. Empezó una desgracia.
Cuando me vine grande escribí varias novelas costumbristas*. Claro que yo había podido estudiar. Mis hermanos se quedaron en el campo. El papá murió. La mocosa se fue con el farmacéutico y tuvieron otra docena de hijos. Yo le digo a la mamá si usted no se hubiera muerto podríamos estar mateando mansamente junto a la acequia. No me casé. Me quedé solito, fui abogado, ejercí el derecho y llegué a juez. Por la fecha en que nací, debo de ser la inflexión entre el penúltimo hijo y aquel primer higo.

* Como El ombú de Saussure.

Walter Giacomelli
wgiacomelli@gmail.com

Destino
Un taxi, una esquina,
a la hora exacta


Enigma
Yo no encuentro el amor
Tu no lo encuentras…
Nosotras no encontramos el amor,
vosotras tampoco.
Ellas, ¿cómo hacen?


Angie Ferrero
angieferrero26@hotmail.com



Los albañiles sexuales

Los albañiles sexuales escupen desde los edificios, están hambrientos.
Gritan a sus colegas y piden un poco de cal.
El vapor de histeria que ronda en las calles los vuelve locos.
Inhalan mujeres mientras toman sus penes para jugar en la noche con sus señoras.
Los albañiles sexuales buscan la carne que sangra sobre el carbón.
Están por todas partes, sólo hay que mirar al cielo. Ríen y bailan.
Los albañiles sexuales, no tienen sindicato


Sebastián Gastaldi

La familia en viñetas
dibuja una continuidad
inobjetable.
En un flanco
las exhalaciones de mi madre
en el otro los varones restantes
sus maneras del zapping
sus sueños de sillón.
La culpa también es una reacción química
ella y sus densidades.
Pero qué loco absolutamente todo.


*


Escribirle un cuento
que quepa en la cara posterior
de un desodorante
en contra de la capa de ozono
continental, exportable
detallado de ingredientes
con direcciones, códigos de barras y precauciones.
Todo lo que ahora puedo escribirle
debería estar fuera del alcance
de los niños.

Diego Vigna
diegovigna@gmail.com



El anillo
(a Marcela)

Que el tiempo es un anillo
en el que se engarzan
todos los intervalos de la eternidad,
fotogramas de una cinta donde
cada intérprete queda preso
en su retícula continua
de tragedia y entusiasmo.
Lo escribió Nietzsche
a martillazos
contra las paredes de su cráneo
para introducir un sentido ambulatorio
en el arrebato de lo que busca perpetuarse
por instinto, ciegamente.
Digamos que ya estuviste aquí, otra noche, la misma.
Ladra el perro del vecino, Wayne Shorter sopla
su viento de nostalgia filosa y extenuada,
el alcohol te abriga con su manta de furia.
Ya te abandonaron, pero igual duele.
Ya moriste, y no era París aunque llovía
el cielo como un dios destronado, ausente.
(Vallejo conocía el anillo
e igual martillaba las sílabas,
como si del futuro irreal
pudiera brotar un alfabeto inexplorado.
Qué es la poesía
sino la voz de lo imposible,
escritura que perfora las lenguas del derrumbe).
Si todo se repite sin remedio,
¿el amor también regresará
para unirnos de nuevo, por primera vez?
Voy a escribirlo, luego de comerme
las uvas que guardaste para el desayuno,
tan redondas ellas, y yo desesperado
a causa del enigma de las repeticiones.

*



Planetas
Lo curioso es que se ha desprendido
un pedazo de mampostería del techo del restaurante
donde comemos, y que no estamos borrachos todavía.
Si esos escombros hubieran caído
sobre nuestras cabezas…
Si el vino oscuro se hubiera
apoderado de nuestras lenguas
y la charla se nos llenara de muertos…
Yo, que he leído con devoción sus poemas
y convertido en un manual de primeros auxilios
el hálito que se desprende del latigazo de sus frases,
le pregunto si hay un secreto para su arte.
“No tomarse en serio la literatura
-me dice-
y ser un lector de la propia obra.”
Después viene el café, la cuenta, la caminata
bajo un cielo que se va poniendo espeso.
Mientras la tormenta desparrama sus estruendos,
nos vamos separando. De vuelta cada uno
luego de un provisorio alineamiento
al perímetro de su órbita personal.


José Di Marco
jotadimarco@yahoo.com.ar


Caída libre

Cada vez que un gato
cae mal parado,
se escucha desde mi cama
cómo roncan
las aves de paso,
cómo se ahoga una sirena
en un mar de luces,
cómo silban baladas locas
las balas de la guerra.
Cada vez que un gato
cae mal parado,
se hacen agua los helados,
Boca empata en el último minuto
y se traba el cierre a mitad de camino
dejando a dos pobres cretinos
con más ganas que razones.
Cada vez que un gato
cae mal parado,
un chicle se ajusta perfectamente
a la goma de un auto
y llueven debajo de la cama
tormentas de verano.
Cada vez que un gato
cae mal parado,
se desploma del cielo
un esperma solitario
que rueda calle abajo
para estrellarse
en la punta
de mi zapato.

*

Simple Física

Diez elefantes se balancean sobre la tela de una araña. La araña se relame.

*


El parche, el inflador y el fusil

Dos revolucionarios
en bicicleta
a la luz de la luna
son blanco fácil.
Los perdigones usados,
sangrosos, ansiosos
saltan de las perdices
para clavarse de lleno
en sus neumáticos.
Los revolucionarios
imploran, putean.
Los neumáticos pierden aire.
Los revolucionarios
nunca ganan,
pero son leyenda.
Sus bicicletas pinchadas,
sus causas emparchadas,
la eterna desconfianza:
Todo a la luz de la luna.
Todo para siempre
y de un momento para otro.
Los revolucionarios
ya no tienen causa,
tampoco bicicleta.

Raúl Mariscalchi


En la ruta

El sol pega duro esta siesta de octubre. La mini apenas me cubre el culo (las piernas son mi fuerte). La remera escotada es fresca y me ayuda al negocio. Estoy chocha con mi pelo, que cae hasta los hombros. Lo cuido mucho.
Se acerca un auto. Hago señas, desacelera, demora un poco en detenerse. Troto, sin apuro, sobre mis zuecos. El hombre abre la puerta y siento el aire fresco en la cara. Subo.
-¿Cómo te llamás?
-Alejandra, Ale, para los amigos.
-¿Cuántos años tenés?.
-Veintiséis, pero cumplo 27 el viernes próximo.
-¿El doce?. . . Sabés que mi vieja cumplía ese mismo día.
-Ah, si....
Callado, su mirada oscila entre la ruta y mi escote.
-Qué lindo pelo, es una peluca?.
-No, amor, es todo mío.
Es un morocho cincuentón, bigote negro, pelo canoso. Las manos en el volante parecen fuertes.
-¿Vos en qué trabajás?
-Administro edificios, viste, junto los fondos para pagar los gastos comunes. ¿Y vos?
-¡Qué aburrido! Yo, de todo un poco, pero soy independiente. Dependo de mi solita.
Observa mis pies (calzo 39). Trata de disimular cuando me mira más arriba, buscando. Estamos llegando al cruce con la 20, cuando tose, se aclara la garganta y pregunta lentamente, con temor.
-¿Y vas a algún lado, o estás trabajando?.
- Estoy laburando- respondo.
Apenas pasa las vías para el auto. Sonríe con una mueca cuando dice "-¿Sabés qué pasa?, todavía prefiero las mujeres”. Cuando abro la puerta le digo -“Está todo bien”.
De nuevo parada bajo el sol. Esperando el próximo. Uno que no tenga rollos.

Luis Baigorria
luimbard@gmail.com

Coacción

Con la frialdad de un asesino
sin mediar distancia
entre conciencia y cielo,
a golpes de infierno y locura
te mataré esta noche
entre mis piernas.

*

Caníbal

Muerdo tu garganta
para que a nadie digas
las palabras que me pertenecen.


Fanny G Jaretón
palabrassalvajes.blogspot.com fanyescribe@yahoo.com.ar





Viaje de marzo

Una batalla entre mí boca y tus pechos
una excusa de sábado entrando a domingo
y la certeza de una mente sin recuerdos
y el adiós que no logra despedirnos.

Otra copa buena moza...
que son las nueve quisiera estar borracho
y afuera el cielo arroja piedras como vándalo
y tú olor tiene rodeado a mí olfato.

Un camino sinuoso y parchado
Un suspiro entre tú oreja y mí lengua
y la agonía de dos cuerpos estaqueados
y el deseo se roba boletos al infierno.

De ida. De ida.

*

Miseria de ambición

Cortito y al pié
milonga y cabaret
baldosas flojas por calles empedradas
voy corriendo. Siempre escapo.

Colectivo azúl, bendito A6
con sus polleras atrevidas
los labios inocentes que asesinan
todas bajan en el cabaret.

Solo... estoy a cero
el diablo silba a Troilo en un rincón
milonga y cabaret
miseria de ambición.


Roberto Lí
angeles_disecados@hotmail.com laparroeuiaderoberto.blogspot.com






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