31 mar. 2010

Zaguán 4

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Las ilustraciones pertenecen a Anabel Rauber
www.anabelarte.com / info@anabelarte.com




Letras modernas

La caída de los grandes relatos
es el esfuerzo por sostenerlos.
Tocá eso que quieras.
La varita mágica era
La mano embarrada con magia es.

Se sigue simulando
la eficacia,
escuálida ecuación;
los contenidos contemporáneos
militan en los estómagos
de nuestros mayores literatos
de nuestros literatos mayores.

Nicolás Jozami
jozaminicolas@hotmail.com

Una vez un amigo mío creía que podíamos hacer plata escribiendo canciones, cobrando por sus derechos, e Iván Ferreyra escribió éstas.


Uppercut

Soy un mutante boxeador mi golpe es el uppercut.
Soy un mutante romántico vomito humanos en luna llena.
Soy un mutante futbolista jugué con el Culo Flores
Soy un mutante boxeador mi golpe es el uppercut.



Acuático

Seré un acuático con actitud terrestre y acribillaré tu acidez.
Seré el activo que recibe y desenterraré tu amazona.
Seré al ancla de tu pasado y solo sudarás sal.
Seré el erotismo de tu envase y sólo esperma escupirás.
Seré el espia que toca timbre y sólo veré esternones muertos.
Seré el ancla de tu pasado y sólo sudarás sal.


Cumbia Rancia

Danzando bailes guerreros, bailan galanes de ojos rosas.
Tienen armas pequeñas para matar ancianos nazis.
Ellos bebieron demasiado cianuro y les duele la panza.
Como a un enfermo terminal de cáncer
Y la danza es una cumbia rancia y costumbrista,
Como la vida.

Iván Ferreyra
ivanferreyra69@hotmail.com


Baldío

La luna se refleja en la sangre de las prostitutas muertas.
Un concierto de aullidos resuena en la noche
y los perros que se disputan
el pellejo de sus cachorros
abandonan la agonía para acercarse
sigilosos
a lamer la carne rasgada
a mascar pupilas de contacto
a saciar el hambre con pezones de plástico
a teñir de rubio sus colmillos.
La sangre de las prostitutas muertas refleja la luna.
Muere la memoria
de una hembra inmolada frente al espejo,
vomitando a la moda
entre pasarelas imposibles
y cirugías estériles
(mientras en la agencia se abre el catálogo
alguien borra el nombre, el precio
y quema la fotografía)
Cae también el recuerdo
de otra clase de hembra
hembra vacía desde la infancia de la infancia
que algún día soñó ser maestra
o cajera de hipermercado.
(mientras debajo del puente se lamentan
vagabundos, carreros, taxistas
y padrastros)

David Voloj
djvoloj@hotmail.com


Mi madre falava mui bien, yo intendía.
Fabi andá faser los deber, yo fasía.
Fabi traseme meio litro de leite, yo trasía.
Desí pra doña Cora que amañá le pago, yo disía.
Deya iso gurí y yo deiyava.

Mas mi maestra no intendía.
Mandava cartas en mi caderno
todo con rojo (igualsito su cara) y asinava imbaiyo.

Mas mi madre no intendía.
Le iso pra mim hijo y yo leía.

Mas mi madre no intendía.
Qué fiseste meu fío, te dise que te portaras bien
y yo me portava.

A historia se repitió por muintos mes.
Mi maestra iscrevía mas mi madre no intendía.
Mi maestra iscrevía mas mi madre no intendía.

Intonses serto día mi madre intendió y dise:
Meu fío, tu terás que deiyá la iscola
y yo deiyé.


Fabián Severo
fabiansevero@gmail.com yiribibe.blogspot.com

Todas las muñecas han perdido la cabeza
la niña se las ha arrancado
todas las muñecas han perdido los ojos
la niña se los ha arrancado
todas las muñecas han perdido el pelo
la niña se los ha arrancado
todas las muñecas han perdido los brazos
la niña se los ha arrancado
todas las muñecas han perdido las manos
la niña se las ha arrancado
La niña se sienta en su banquito de madera.
Se prepara para impedirle la vida a un hombre
Ma. Cecilia Romero Messein
cecilia_cir@hotmail.com

En una película sueca
se llamaría Johanna
mi madre tiene tres comportamientos básicos
de mucama, de hámster, de león,
hace semanas, meses,
que no veo su piel distendida
pule con constancia y solicitud
la superficie de los muebles
pero su cara hace rato
amanece sin pulir;
en una película sueca
se llamaría Johanna
la veríamos correr y, en su mejor momento,
estirar la mano, subir a un tren,
y luego tratar de recoger el bolso
lleno de ropa
que se cae por la vía recta,
ropa que sería de mamá,
y que nadie, nadie,
va a recoger.
A veces, como ahora, llora,
y su rostro se transforma al rojo,
los pelos rizados y morenos se mueven,
un pequeño golpe de electricidad en la cara
eso es casi todo,
junto al silencio que construye
para dar espacio a la culpa de los demás.
A veces, también, no llora,
simplemente se nos queda mirando,
y sé que en ese momento espera,
mucho más de mí,
de lo que le puedo dar,
llamarla Johanna
e imaginarla libre
en una película sueca
que jamás vamos a ver.


Pablo Natale
natalepablo@hotmail.com pacmanvuelve.blogspot.com

La realidad ajusta como la liga de una novia

La lectura es en el Centro Cultura España Córdoba. El poeta es de Buenos Aires. Tenés todos sus libros y te encanta leerlo, pero sentada en el tercer asiento, fila siete, te das cuenta que nunca supiste escuchar. Entonces te mirás las piernas cruzadas y pensás en tu primer novio. Ese que te dejó por la profesora de matemáticas. La profesora de matemática trasplantada de riñón. La profesora de matemática 10 años más grande. Los hombres siempre las prefieren otras. Los tuyos no han sido una excepción. Te cambiaron por rubias, pulposas, adolescentes. Babearon por empleadas domésticas de vestiditos cortos. Veterinarias. Fotógrafas. Albinas españolas costureras. El poeta carraspea. Se pone colorado en el cuello y las orejas, pero recupera la compostura. Apenas termina, la gente aplaude. Hay vino. Hay sanguchitos. Vos te vas sola. Caminás hasta el departamento. Las calles del centro son pasillos largos mal iluminados. La iglesia. El cabildo. Desfilás como Valeria Maza, la columna recta, a través de una pasarela rodeada de películas truchas. Ropa de gimnasia. Caminás hasta el departamento. Vas a tu monoambiente, a tus cucarachas y a tu cocina abollada. El horóscopo dijo: “Los vaivenes anímicos no te dejan pensar bien las cosas”. Estás embarazada. ¿Quién carajo es el padre?

Ma. José Oldani
jose_oldani@hotmail.com zebramas1.blogspot.com
Toda la noche conduciendo
hemorrágico,
acelerando recuerdos
frenando ideas.
Con un check-in en mi bolsillo
me alejo por la autopista de tus piernas
en el retrovisor quedan los besos.

Veo dos lunas
tengo pulso normal
Miles Davis toca que toca y no se duerme
inevitable
extraño tus pechos airbag.

Tres palabras que necesitaba decir.


Roberto Lí
angeles_disecados@hotmail.com laparroquiaderoberto.blogspot.com

La sombra que no alcanza su carne

Miro mis manos
soy carne.
Salgo de esta oscuridad
un instante para no sentirme carne.
Soy la carne que vuelve
que vuelve en carne
que no logra ser entera y se desintegra.
Soy carne que camina infinita
hacia su muerte y putrefacción.
Miro mis manos
acá estoy bajo la luz que proyecta
la sombra de la que provengo.
Me miro carne infinita
que no sale de su oscuridad
que se desintegra
hacia la putrefacción.
Y vuelvo siempre a la luz
que no logra ser entera sin oscuridad.
Vuelvo a mis manos
y su sombra
que proyecta su muerte infinita.
Soy carne me miro
y las manos no alcanzan la sombra
que se desintegra en la oscuridad
en donde solo se encuentra carne.


Mariana Aranda
samjaju@hotmail.com mariana-aranda.blogspot.com
En la ruta camiones travestidos de carruseles
pisotean los centros urbanos y buscan alejarse
heridos mortalmente por la codicia.
Barrenando sobre lágrimas de desesperación
huyen y se volatilizan en el horizontal,
gepeesean hasta las catapultas de distribución,
descargan y vuelven por más.
Y sale el disparo que busca el blanco
con ínfimo grado de error.
En la parábola caen las rebarbas, remanentes,
recibidas por miles de manos
que llagan hasta el sangrado.
Esquirlas, sangre y manos terminan guisadas
en ollas de PVC térmico y servidas
en cucharones, a los gritos,
devorados con las manos,
manos igual de ásperas y resecas,
del frío y del trabajo.
Para nada.

David Talpalar
davidtalpalar@hotmail.com

Barco de papel

Llueve.
No hay otra palabra
tan imprevista y voraz,
escribo en un papel.
Ahora es un barco
que zarpará desde el borde de la calle,
de la mano de mi hijo
hacia la boca de tormenta.

Daniel Mariani
danimariani2002@hotmail.com

Toda la vida anduvo la noche.
Miró el jardín
-ese lugar donde está la vida-
y creció débil como el arbusto
que el viento tuerce, mece
no se sabe.
Y ella anduvo la noche
con la oscuridad en sus dedos.
Cortó una flor del jardín y trenzó unos sueños
en la ficción de los cuerpos que se circundan.
Ese instante
en que todo c
a
e.


Cecilia Barrera
psicoceciliabarrera@hotmail.com



Un poema primitivo, Edith

este es un poema primitivo : un poema para Edith que no lo espera
un poema que cuando habla del frágil cuerpo de las bailarinas,
en realidad está hablando de mis propios vínculos con mi propia muerte
un mantel inerte que extendido sobre sus cuatro patas y en el aire sostiene la osamenta mía
¿comienzas a entender por qué este es un poema primitivo?
algo parecido a las palabras que podría haber pronunciado Akehraton en el desierto
y vino tu cuerpo a pararse frente a mí
soltó sus pasos desde las cornisas
se detuvo un instante
un rayo me dijo: es por esto que has buscado a las mujeres que danzan, las mujeres que vuelan,
las mujeres que traman sus pasos hasta el exacto momento de la quietud
¿te das cuenta Edith, quién te ha enviado a decírmelo?
ahora entiendes por qué he buscado a las mujeres que danzan, a las bailarinas
vivir en la verdad, Akehraton, las bailarinas, cuyos cuerpos crujen al menor contacto de las manos,
tu cuerpo Edith, que es el cuerpo de todas
nunca hubiera imaginado esta aparición
tu nombre no estaba en esta historia
el golpe lo diste ahora
en la calle
por eso es un poema primitivo
con la fuerza enormísima de lo frágil,
y atas las cañas cortadas y planas formando cruces y centellas
nunca había habido tan púrpura impacto de fragilidad
un martillazo de materia que se hace saltando desde las sombras
un poema primitivo como este, nunca había habido
saltas, Edith, de la sombra a la materia, y te haces así, en un solo acto,
representación de lo que se desintegra; y te esfumas y te desintegras en mis manos,
bajo mi mirada, ante la primera intención de tocarte,
eres sólo ese instante antes de desintegrarte, nube que no apacible, su jirón, su ala, su deshecho enjambre
saltas, de la sombra hacia la materia y te quedas como si hecha de carne y hueso burlando la mirada,
te aprietas a mi cuerpo y ruedas con tus campanas y cascabeles sobre la dura oposición del asfalto
un poema primitivo no puede hablar de amor ni de muerte ni milagros
la quieta figura (y todo el mundo lo sabe), trae odres invisibles cargados de genios
que al asomar sus cabezas eructan cielos y, habladores, pintan la superficie de amarillo,
la voz aguda y azulada del látigo, el estampido, la oscuridad revela el impacto golpeador de lo inmóvil
el cuerpo de Edith aparece y desaparece alternadamente en distintos puntos
el cuerpo de Edith se deshace al contacto de mis manos
El cuerpo de Edith
¿lo entiendes? ¿entiendes al poema primitivo?
y entonces disparas, aprécialo, pareces decirme con la voz que transporta en el adentro
el cuerpo de Edith que no lo espera.


Jorge Montesino
jm_montesino@hotmail.com jorgemontesino.blogspot.com

Zaguán Nº3

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Las ilustraciones del Zaguán Nº3 pertenecen a www.leticiasoneira.com.ar y los fotomontajes a f*



El evangelio de los débiles

1.
estoy dejando de creer
en lo que no tiembla
en lo que no teme
no respira
no suda
en lo que no deja
que la noche
lo invada
estoy dejando de creer
en lo que lo que no se agota
en lo que no se rinde
no duda
no retrocede
no deja que el peso del mundo
sea el suyo
al caminar.
este lugar
para los que están sin aliento
desnudos
desdentados
quebrados
este lugar para los que están huyendo.

Diego Cortés
llantodemudo@hotmail.com



Crepúsculo
Un grito.
Las caracolas
comienzan a sonar.
Se asoman los cuerpos.
Los tambores cantan.
El fuego llora en medio de las rocas
Una gaviota
traza la línea
entre la vida y la muerte.

Ignacio A. Salde
ignacioalejandrosalde@hotmail.com www.contarconletras.blogspot.com
El higo

Dejen de masticar. Y punto.
La ventana se desmoronaba en la acequia. Difuminados por el sol, dejábamos los pies en remojo. Y masticábamos. Los últimos del cargamento se los llevaba el agua, aplastados, con media pulpa asomando al aire, como una cabeza de víbora partida, sin cuerpo.
Otra vez la mocosa se asomó y volvió a retar. Se me vienen adentro que ya es hora de comer. Se creía que porque ahora era la mujer del papá nos iba a mandar. Y nosotros nos creíamos que seguíamos fieles a la otra madre, a la que plantó la higuera y la hizo crecer. Ésta, la que era nuestra madre. La que había muerto cuando la plantita dio el primer fruto. Tenía débiles los pulmones. La mocosa sale y nos tira un zapatillazo. Ya, ya...Al entrar los diez hermanos a la casa le hacemos burla cuando podemos sin que nos vea, porque el papá no ha llegado. Está la larga mesa rústica y premeditada, con los doce platos y los doce cubiertos. En la cabecera, el lugar del papá y el de ella al lado. Parece que lo estuviera viendo. Ese día el papá podía demorarse porque había varios actos y el intendente quería que lo acompañara. Después el papá llegó y noté que la trataba mal, ya no la miraría a los ojos. Al tiempo, el vientre de ella hacía punta. Y sabíamos que había andado comprando remedios que eran para nadie.
Cuando su bebé nació tenía la cara del farmacéutico. Empezó una desgracia.
Cuando me vine grande escribí varias novelas costumbristas*. Claro que yo había podido estudiar. Mis hermanos se quedaron en el campo. El papá murió. La mocosa se fue con el farmacéutico y tuvieron otra docena de hijos. Yo le digo a la mamá si usted no se hubiera muerto podríamos estar mateando mansamente junto a la acequia. No me casé. Me quedé solito, fui abogado, ejercí el derecho y llegué a juez. Por la fecha en que nací, debo de ser la inflexión entre el penúltimo hijo y aquel primer higo.

* Como El ombú de Saussure.

Walter Giacomelli
wgiacomelli@gmail.com

Destino
Un taxi, una esquina,
a la hora exacta


Enigma
Yo no encuentro el amor
Tu no lo encuentras…
Nosotras no encontramos el amor,
vosotras tampoco.
Ellas, ¿cómo hacen?


Angie Ferrero
angieferrero26@hotmail.com



Los albañiles sexuales

Los albañiles sexuales escupen desde los edificios, están hambrientos.
Gritan a sus colegas y piden un poco de cal.
El vapor de histeria que ronda en las calles los vuelve locos.
Inhalan mujeres mientras toman sus penes para jugar en la noche con sus señoras.
Los albañiles sexuales buscan la carne que sangra sobre el carbón.
Están por todas partes, sólo hay que mirar al cielo. Ríen y bailan.
Los albañiles sexuales, no tienen sindicato


Sebastián Gastaldi

La familia en viñetas
dibuja una continuidad
inobjetable.
En un flanco
las exhalaciones de mi madre
en el otro los varones restantes
sus maneras del zapping
sus sueños de sillón.
La culpa también es una reacción química
ella y sus densidades.
Pero qué loco absolutamente todo.


*


Escribirle un cuento
que quepa en la cara posterior
de un desodorante
en contra de la capa de ozono
continental, exportable
detallado de ingredientes
con direcciones, códigos de barras y precauciones.
Todo lo que ahora puedo escribirle
debería estar fuera del alcance
de los niños.

Diego Vigna
diegovigna@gmail.com



El anillo
(a Marcela)

Que el tiempo es un anillo
en el que se engarzan
todos los intervalos de la eternidad,
fotogramas de una cinta donde
cada intérprete queda preso
en su retícula continua
de tragedia y entusiasmo.
Lo escribió Nietzsche
a martillazos
contra las paredes de su cráneo
para introducir un sentido ambulatorio
en el arrebato de lo que busca perpetuarse
por instinto, ciegamente.
Digamos que ya estuviste aquí, otra noche, la misma.
Ladra el perro del vecino, Wayne Shorter sopla
su viento de nostalgia filosa y extenuada,
el alcohol te abriga con su manta de furia.
Ya te abandonaron, pero igual duele.
Ya moriste, y no era París aunque llovía
el cielo como un dios destronado, ausente.
(Vallejo conocía el anillo
e igual martillaba las sílabas,
como si del futuro irreal
pudiera brotar un alfabeto inexplorado.
Qué es la poesía
sino la voz de lo imposible,
escritura que perfora las lenguas del derrumbe).
Si todo se repite sin remedio,
¿el amor también regresará
para unirnos de nuevo, por primera vez?
Voy a escribirlo, luego de comerme
las uvas que guardaste para el desayuno,
tan redondas ellas, y yo desesperado
a causa del enigma de las repeticiones.

*



Planetas
Lo curioso es que se ha desprendido
un pedazo de mampostería del techo del restaurante
donde comemos, y que no estamos borrachos todavía.
Si esos escombros hubieran caído
sobre nuestras cabezas…
Si el vino oscuro se hubiera
apoderado de nuestras lenguas
y la charla se nos llenara de muertos…
Yo, que he leído con devoción sus poemas
y convertido en un manual de primeros auxilios
el hálito que se desprende del latigazo de sus frases,
le pregunto si hay un secreto para su arte.
“No tomarse en serio la literatura
-me dice-
y ser un lector de la propia obra.”
Después viene el café, la cuenta, la caminata
bajo un cielo que se va poniendo espeso.
Mientras la tormenta desparrama sus estruendos,
nos vamos separando. De vuelta cada uno
luego de un provisorio alineamiento
al perímetro de su órbita personal.


José Di Marco
jotadimarco@yahoo.com.ar


Caída libre

Cada vez que un gato
cae mal parado,
se escucha desde mi cama
cómo roncan
las aves de paso,
cómo se ahoga una sirena
en un mar de luces,
cómo silban baladas locas
las balas de la guerra.
Cada vez que un gato
cae mal parado,
se hacen agua los helados,
Boca empata en el último minuto
y se traba el cierre a mitad de camino
dejando a dos pobres cretinos
con más ganas que razones.
Cada vez que un gato
cae mal parado,
un chicle se ajusta perfectamente
a la goma de un auto
y llueven debajo de la cama
tormentas de verano.
Cada vez que un gato
cae mal parado,
se desploma del cielo
un esperma solitario
que rueda calle abajo
para estrellarse
en la punta
de mi zapato.

*

Simple Física

Diez elefantes se balancean sobre la tela de una araña. La araña se relame.

*


El parche, el inflador y el fusil

Dos revolucionarios
en bicicleta
a la luz de la luna
son blanco fácil.
Los perdigones usados,
sangrosos, ansiosos
saltan de las perdices
para clavarse de lleno
en sus neumáticos.
Los revolucionarios
imploran, putean.
Los neumáticos pierden aire.
Los revolucionarios
nunca ganan,
pero son leyenda.
Sus bicicletas pinchadas,
sus causas emparchadas,
la eterna desconfianza:
Todo a la luz de la luna.
Todo para siempre
y de un momento para otro.
Los revolucionarios
ya no tienen causa,
tampoco bicicleta.

Raúl Mariscalchi


En la ruta

El sol pega duro esta siesta de octubre. La mini apenas me cubre el culo (las piernas son mi fuerte). La remera escotada es fresca y me ayuda al negocio. Estoy chocha con mi pelo, que cae hasta los hombros. Lo cuido mucho.
Se acerca un auto. Hago señas, desacelera, demora un poco en detenerse. Troto, sin apuro, sobre mis zuecos. El hombre abre la puerta y siento el aire fresco en la cara. Subo.
-¿Cómo te llamás?
-Alejandra, Ale, para los amigos.
-¿Cuántos años tenés?.
-Veintiséis, pero cumplo 27 el viernes próximo.
-¿El doce?. . . Sabés que mi vieja cumplía ese mismo día.
-Ah, si....
Callado, su mirada oscila entre la ruta y mi escote.
-Qué lindo pelo, es una peluca?.
-No, amor, es todo mío.
Es un morocho cincuentón, bigote negro, pelo canoso. Las manos en el volante parecen fuertes.
-¿Vos en qué trabajás?
-Administro edificios, viste, junto los fondos para pagar los gastos comunes. ¿Y vos?
-¡Qué aburrido! Yo, de todo un poco, pero soy independiente. Dependo de mi solita.
Observa mis pies (calzo 39). Trata de disimular cuando me mira más arriba, buscando. Estamos llegando al cruce con la 20, cuando tose, se aclara la garganta y pregunta lentamente, con temor.
-¿Y vas a algún lado, o estás trabajando?.
- Estoy laburando- respondo.
Apenas pasa las vías para el auto. Sonríe con una mueca cuando dice "-¿Sabés qué pasa?, todavía prefiero las mujeres”. Cuando abro la puerta le digo -“Está todo bien”.
De nuevo parada bajo el sol. Esperando el próximo. Uno que no tenga rollos.

Luis Baigorria
luimbard@gmail.com

Coacción

Con la frialdad de un asesino
sin mediar distancia
entre conciencia y cielo,
a golpes de infierno y locura
te mataré esta noche
entre mis piernas.

*

Caníbal

Muerdo tu garganta
para que a nadie digas
las palabras que me pertenecen.


Fanny G Jaretón
palabrassalvajes.blogspot.com fanyescribe@yahoo.com.ar





Viaje de marzo

Una batalla entre mí boca y tus pechos
una excusa de sábado entrando a domingo
y la certeza de una mente sin recuerdos
y el adiós que no logra despedirnos.

Otra copa buena moza...
que son las nueve quisiera estar borracho
y afuera el cielo arroja piedras como vándalo
y tú olor tiene rodeado a mí olfato.

Un camino sinuoso y parchado
Un suspiro entre tú oreja y mí lengua
y la agonía de dos cuerpos estaqueados
y el deseo se roba boletos al infierno.

De ida. De ida.

*

Miseria de ambición

Cortito y al pié
milonga y cabaret
baldosas flojas por calles empedradas
voy corriendo. Siempre escapo.

Colectivo azúl, bendito A6
con sus polleras atrevidas
los labios inocentes que asesinan
todas bajan en el cabaret.

Solo... estoy a cero
el diablo silba a Troilo en un rincón
milonga y cabaret
miseria de ambición.


Roberto Lí
angeles_disecados@hotmail.com laparroeuiaderoberto.blogspot.com






16 ago. 2009

¡Sale el tercero!

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21 jun. 2009

Fotos Zaguan 2 - Che Camilo Bar

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Zaguán Nº2

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Las ilustraciones del Zaguán Nº 2 pertenecen a Maricel
info@buenaidaestudio.com.ar
eldiariodemaricel.blogspot.com






Los caballos de Isabel

(Fragmento - Ediciones Recovecos 2009)

I
Isabel atrapó la muerte,
luego de mi voz y su intención desesperada.
armó una jaulita de angustia con las últimas semanas.
Dejó leche y pan como señuelo,
pero esta vez agregó un detalle.
Un detalle que fue como un diamante
resplandeciente,
asombroso.

E
El verano invita
estamos sentados en la galería.
Pediste cerveza negra y para mí un té helado.
Isabel juega en el brocal de la fuente descubriendo reinos imaginarios,
Torres que sepultan princesas olvidadas,
enredaderas de luz que cubren el agua,
servilletas de papel manchadas de chocolate,
anillos para ser invisibles,
hormigas aladas,
tapitas de gaseosa,
monedas de oro embarrada,
las ramas derribadas por la tormenta,
perros de dudoso linaje.

Y
Ya no hablamos.
Con su pájaro en el hombro, trasfigurada por los faroles de la plaza
camina nuestra hija, salta baldosas
que guardaban un tesoro de barro y podredumbre.
Le pesa nuestro silencio, por eso se adelanta.
Le pesa llevar en la boca un candado de miedo.
El pájaro en su hombro se ha vuelto viejo
no estudia los movimientos de la familia
se duerme.

I
Isabel despierta de la siesta
entra con cinco caballos en las manos.
Cinco caballitos de un solo ojo,
cíclopes en la belleza de un trazo débil.
Despedaza el atado de cigarrillos y recorta coronas,
unge príncipe al más triste.
El pájaro sobre su hombro asiente.
Todo es solemne en la cocina.
Los acompaña el silencio.

Marcelo Dughetti
marcelodughetti@yahoo.com

Marta

Siempre te tuve aprecio.
Pero jamás
lo dejé traslucir.
Al revés que Diego
a quien ni sé si conozco
y el domingo llamó
para decir que me ama.
Así, sin escalas.
"Llamo para decirte que te amo".

*

Si va a morir gente, votemos quienes.


Vicente Luy
vicentefederico@yahoo.com



Un monitor de computadora
sobre un trípode
en una vereda
del centro
me mira
Un teclado de computadora
debajo de un techo
en un cyber
del centro
me incita
Un ratoncito de computadora
desde la cueva del cordón
en una vereda
del centro
sale
se asoma
mueve la cola
ata mi tobillo
vuelve a entrar a la cueva
Y TIRA
TIRA
TIRA


Hernán Morero
hernanmorero@gmail.com
crimeth-incblogspot.com



Voy a terminarme

Voy a terminarme porque quedé inconcluso.
Viajando me redimo. Viajando me destruyo.
Incluso: viajando me hago libre.
Esclavo de lo mismo me encuerno con el miedo.
Transplante de egoísmo.
El espiral rodeando la médula del cielo.
El espiral de agua.
piral no es tierno ¡El espiral no es tierno!
Dispuesto al batacazo traslado mis papeles,
me doblo frente al guiño, ensurco la izquierda,
me voy donde partir significa abrir la brecha
que existe entre la cresta de Dios y de su mierda.
Me voy porque ensillo los resultados ciegos:
no escribo, no respondo, no hundo en timbre el dedo,
no llamo, gorgoteo entre la cifra que conduce
irreparablemente al cero.
Viajando no estanco la acequia de mi ego.
Simplemente la borro.
El mapa de mi viaje se funde en el silencio.
El iris del mensaje persigue mi estadía. Y corro.
Me espera lo imposible: el Lázaro de mis días
despereza la almohada, la pluma se sacude,
el viento acompaña mi voz hasta su cuerda,
¡atento!
ya suena la campana, el pabellón del tiempo
aguarda mi mandíbula
¡despierta! ¡despierta!
el tributo de los muertos te rinde pleitesía.
Voy a terminarme porque quedé inconcluso.
Quizás lo llamen gula.
Prefiero, esta noche, llamarlo poesía.

Lucas Tejerina
belvil1@hotmail.com
cuartetobolche.blogspot.com



No sentí nunca otro calor tuyo
mas que el del útero consagrado,
hemos extirpado los clítoris
ya en géminis, ya en sagitario.

¿habrá sido un hermano
el que desgarró tu abrazo,
aunque sin matarte del todo las entrañas?
¿mi cuerpo habrá aumentado
el veneno tortuoso
con que me enfrentaste en la vida cotidiana?

Quizás hayamos quedado a mano.
quizás, entonces, no haré nada
para que duelan tus tinieblas en la noche solitaria.

Cecilia A. Olguín
ceciliaaolguin@yahoo.com.ar

El Fantasio

Un heladero que pasa con la boca seca
y el cuello anaranjado
enrolla sus billetes
entre los dedos de una mano
y los chasquea
como despidiéndose del lugar.
El sol ha empezado a untar la línea de los árboles
y lentamente todos se van yendo.
Antes las mujeres guardan cada cosa en su bolsa,
cada niño en un silencio.
Voy a quedarme mirando el río,
su propia forma,
el pan mojado que se lleva de aquí.
Voy a quedarme sabiendo que,
a la final,
la soledad es un balneario repleto,
que se llena al vaciarse.

*

Punto de partida


Porque a la larga
larga
larguísima,
somos parientes

Pablo Carrizo
pablocarrizo78@gmail.com


Satisfecho

Desde el sillón
mira los restos de comida
en el plato;
la cabeza inclinada
el estómago completo
la batalla en el hondo círculo de vidrio
y el descanso digestivo
cifran
el tamaño de la herida
que acostumbramos a soportar.

*

Contradicción

Lo absurdo (o incoherente dirán muchos)
es que yo,
no creyendo en este mundo,
haga algo
para que alguien,
crea en él.

Nicolás Santiago Jozami
jozaminicolas@hotmail.com

¿A cuántas cuadras del pecado original
se sitúa la ciudad de tus deseos?

Cuando un árabe maldice a un hombre
le desea que se enamore

los perros no sudan
las ballenas no duermen

antes, todos precisaban un psicólogo
ahora, piden un productor

no jodan más
el mejor plato se sirve a la hora del hambre

el signo de la época:
mucha novedad y poco espesor

todo bien con Internet
todo bien con el Photoshop
pero cuidado
la realidad continúa viniendo con granitos.


Osvaldo Vigna


Del otro lado.
¿Cómo es del otro lado de la calle?

Caminan con los ojos tibios.
Raras veces se cruzan con alguien.
Si lo hacen,
se saludan.
Se despiden amigablemente.
Son como una brasa amable
apenas encendida,
o apagándose.

Todo sucede.
Nadie desespera.
Todo sucede.
El espíritu y la forma.
Todo sucede.

Diego David Alarcon
davidalarcon79@hotmail.com

Alguna vez en la puerta de tu boca
eyacularé mi furioso pene
para que sientas el sabor
de unas vidas que nunca serán
por mi culpa
el crimen
(pero) no te darás cuenta de ello mujer
tu altivez mundana
cuasi de barrio
el celo de tu piel
tu hembría salvaje arrasadora
te hará creer que sólo es
miel de mi carne
jugo de mis viles entrañas
erótico final de un entre cuerpos
vaya uno a saber
yo
consciente/ atormentado
inevitablemente reiteraré
mi calidad impecable
de seguir siendo
el mismo vulgar asesino
débil y sexual

Francisco José Malvárez
sacanueces@gmail.com
sacanueces.blogia.com



Aquellas flores
mudan pétalos
como vestidos

*

¿Es negro el cielo?
¿O mis ojos han muerto
con tu partida?

Carmen Márquez

De mi en vos

Ovillo de lana
y lana que ovillar

Me acerco y te escapás
Corrés, girás, gritás.

Perdida en tu laberinto

Tus palabras
Se sientan
Para verte llorar.

Sol Antonia
solebaz@gmail.com


La consigna, el destino
decir de un dios
las lineas de las manos
un hombre que flota panza arriba
confiando en que hay designio
en la deriva.

*

Te voy a mentir que soy tu amiga
hasta que me dejes entrar a tu vida
por la puerta de tu cama.

La hija del fletero
niborgesniyo.blogspot.com


Regreso
A los poetas que se fueron

¿Y si te animás a salvarme...?
Yo podría regresar del infierno
y reconstruir mi carne rota
por el fuego de los dictadores.
Y vos, serias la palabra
que nos anda faltando.
El dolor redimiendo mi ausencia,
la ausencia de todos
los que fuimos borrados
de la sangre de tu país y el mío.
Y entonces así ¿quién sabe?
Podrías retornar a tus paseos por la plaza,
a tomar un cafecito en el bar de la poesía,
a sentirte vivo aquí
debajo de este mismo invierno
que nos abrigó cuando éramos niños.
Y por ahí, quien te dice…
que nosotros, los caídos en pueblada,
podamos descansar un poco,
sin derrotas,
en la memoria del amor que nos tenemos.

Francisco Mañke
jofrap10@yahoo.com.ar

Rompe en marejadas
sin forzar la escena
en que estallan desafiantes,
esporádicas
huellas de arena y de simiente
batallas de tiranos o reyezuelos

Luz de un camino
polvareda de espejos
rozaban el ocaso
danzas de nubes
jinetes en la estepa
brevas de higo en el suelo.

Decantaba el tiempo tempestades
palabras de despedida
y entre fuegos de artificio
latían vanas y superfluas
como cósmicas,
enredaderas de terciopelo blanco.

Tuvo la oportunidad de ver
y quiso el verbo que le fueran dados
una cierta desconfianza
un amanecer de gestos acerados
fungía el hielo y por dentro
aullaba de pórticos y de amaneceres

Lucía un prisma enarbolando espectros
hechos de fuego, antes que ceniza
y de hierba, antes que humareda
imaginaba duelos
y presagios y otras magias omitidas
acusaba ausencias de caliza y de yeso.

Fede M.
mariscal_tito@hotmail.com

Alegrate por mi...

que yo me alegro por vos.
Estamos desordenados,
la realidad nos confunde.
La mística de unos pasos
más allá de nosotros
por pasillos inexpugnables
en la llana cotidianidad del yo.
Las burbujas de nuestras plegarias
desperdigadas en el viento
y los días en sucesión
en un tiempo que
-tantas veces-
es de otros...
¿Acaso no ves
la Unidad que nos reclama?
¡Alegrate por mí
que yo me alegro por vos!

Leo Funes
epiprofania.blogspot.com